Choque institucional y económico: Al iniciar el gobierno de Alberto Fujimori en 1990, las dos cámaras del Congreso (diputados y senadores) ejercían una férrea oposición a las medidas de disciplina fiscal, austeridad y reducción de la hiperinflación que el Ejecutivo buscaba implementar para reincorporar al Perú a la comunidad financiera internacional.
Disputas sobre el presupuesto: En 1991, el Congreso pretendió aprobar una ley de presupuesto con gastos adicionales que generaban desequilibrio fiscal; ante esto, el Ejecutivo devolvió por primera vez el presupuesto al Congreso para que se ajustara una meta de control.
La amenaza de control político: Como respuesta a las observaciones del presidente, los congresistas aprobaron una ley denominada "control parlamentario de los actos del presidente", buscando amarrarlo y limitar su capacidad de acción frente a la urgente necesidad de desarrollo y la amenaza latente de Sendero Luminoso.
El mensaje a la Nación y el "Autogolpe": Ante los constantes obstáculos legislativos que impedían sacar al país adelante y la amenaza de vacancia que se comentaba a media voz en el Congreso, el 5 de abril de 1992, tras grabar su mensaje a la nación, Alberto Fujimori disolvió temporalmente el Congreso de la República y anunció una medida de excepción.
Respeto a las libertades y respaldo popular: A pesar de la disolución temporal del Congreso, se mantuvo un respeto total a la libertad de prensa, expresión y movimiento, así como a los derechos humanos; y aunque los políticos tradicionales protestaron, la gente en las calles aprobó mayoritariamente la sorpresiva pero necesaria decisión presidencial.
Fuente: escuela naranja